¿Qué es la displasia del desarrollo de la cadera?
La displasia del desarrollo de la cadera (DDC) es una alteración en la formación de la articulación coxofemoral que se presenta en recién nacidos, lactantes y niños pequeños. Puede ir desde una cadera con cobertura insuficiente de la cabeza femoral hasta una luxación completa en la que la cabeza del fémur está fuera del acetábulo. Su detección temprana es fundamental: una cadera tratada en los primeros meses de vida tiene un pronóstico excelente, mientras que una displasia detectada tardíamente puede requerir cirugías más complejas.
En Puerto Vallarta, muchos padres llegan al consultorio del Dr. Calvario referidos por el pediatra tras detectar un click en la cadera durante la exploración del bebé, o porque las maniobras de Barlow y Ortolani salieron alteradas. Otros llegan porque notan asimetría en los pliegues de las piernas, diferencia de longitud o limitación para abrir la cadera al cambiar el pañal.
Factores de riesgo
Existen factores que aumentan el riesgo de displasia de cadera y que justifican un tamizaje específico, incluso si la exploración inicial parece normal:
- Sexo femenino: las niñas tienen mayor predisposición.
- Antecedente familiar de displasia de cadera en padres o hermanos.
- Primer embarazo y presentación pélvica durante la gestación.
- Oligoamnios o poco líquido amniótico.
- Envolver al bebé con las piernas juntas y estiradas, una práctica que debe evitarse.
- Tortícolis congénita u otras deformidades posturales al nacer.
Diagnóstico
El diagnóstico de displasia de cadera se realiza con dos herramientas principales según la edad del niño. En recién nacidos y lactantes menores de 4-5 meses se utiliza la ecografía de cadera, que permite ver la forma y posición de la cabeza femoral y del acetábulo cuando aún no están completamente osificados. A partir de los 5-6 meses, cuando aparecen los núcleos de osificación, el estudio de elección es la radiografía de pelvis en proyección anteroposterior.
El Dr. Calvario realiza la exploración clínica, interpreta los estudios y explica a los padres con claridad el hallazgo. Hay casos de "cadera inmadura" o "displasia leve" que solo requieren seguimiento, y otros que necesitan tratamiento desde el diagnóstico.
Tratamiento según la edad
El tratamiento de la displasia de cadera depende fundamentalmente de la edad del niño al diagnóstico:
- 0 a 6 meses: arnés de abducción (Pavlik) en la mayoría de casos. Es un dispositivo que mantiene las caderas en posición de flexión y abducción para favorecer el correcto desarrollo articular. Se coloca por varias semanas con seguimiento ecográfico.
- 6 a 18 meses: puede requerir reducción cerrada bajo anestesia con colocación de yeso pelvipédico, o bien tratamiento quirúrgico si la cadera no se reduce de forma estable.
- Después de 18 meses: los casos detectados tardíamente suelen requerir reducción abierta quirúrgica, osteotomías del fémur o pelvis, según el grado de deformidad.
El éxito del tratamiento depende en gran medida del tiempo al que se inicia. Por eso se insiste tanto en el tamizaje neonatal y en no retrasar la consulta ante cualquier sospecha.
Seguimiento a largo plazo
Incluso con tratamiento exitoso, una cadera que tuvo displasia requiere seguimiento durante el crecimiento para asegurar que el desarrollo articular continúe correctamente. El Dr. Calvario define los controles necesarios caso por caso, desde la lactancia hasta la adolescencia.
Si tu bebé tiene factores de riesgo o notas algo inusual en sus piernas —asimetría, limitación para abrirlas, click al moverlas—, no esperes. Una valoración temprana puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo con arnés y una cirugía compleja años después.